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Por Constanza Cabezas Ruiz, Arquitects. Según el último informe del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas publicado en mayo del 2018, el 55% de las más de 7.000 millones de personas que viven el mundo lo hace en ciudades y se prevé que esta cifra aumente a 68% para el 2050.
Tokio
Tokio es la ciudad más poblada del mundo con 39 millones de habitantes. Foto: Istock

Bajo esa perspectiva lograr el confort urbano en ciudades cada vez más densamente pobladas parece una tarea compleja, y lo es. Pero ¿Qué se entiende por confort urbano? Y ¿Cómo llegamos a él? El confort urbano lo podemos definir como un conjunto de condiciones cuantitativas y cualitativas del entorno urbano que habita una persona, que al conjugarse generan un estado de bienestar, satisfacción y tranquilidad.

Dentro de las condiciones cuantitativas se encuentran parámetros objetivos como la escala urbana, niveles de ruido, calidad del aire, grado de asoleamiento, conexión a servicios, áreas verdes, y accesibilidad entre otros. Desde que existen los asentamientos humanos estas condiciones de bienestar han sido recogidas de manera instintiva, fundando ciudades cerca de algún río, en un valle protegido o como postulaba Aristóteles que «…las ciudades más sanas son las construidas en una ladera hacia el este, puesto que el viento sopla desde el cuadrante de la salida del Sol». Hoy en día, en urbes con millones de habitantes el instinto no basta para proyectar ciudades confortables, y es ahora cuándo el desarrollo de nuevas tecnologías se ofrece como una herramienta potente para alcanzar este objetivo.

Un gran ejemplo de esto es el proyecto TreesCount!. Desde mayo del 2015 a octubre del 2016 NYC Parks levantó, gracias a la ayuda de miles de voluntarios, información de ubicación, tamaño, especie y estado de cada árbol en Nueva York. Anteriormente se realizó el mismo catastro en 1995 y otro en 2005. El sistema de mapeo fue diseñado por TreeKIT quienes aprovecharon una base de datos geoespaciales municipales para resolver problemas de ubicación. Luego, todos los datos fueron integrados por la compañía de software Azavea y finalmente se lanzó New York City Street Tree Map, una plataforma interactiva donde puedes ver cada uno de los árboles de la ciudad e identificar su especie, tamaño, beneficios, etc.

En la imagen a continuación vemos el mapa con la densidad de árboles existentes. Según sus creadores, “el dosel arbóreo confiere beneficios ecológicos, económicos y sociales y puede ser usado para mejorar los vecindarios afectados de manera desproporcionada por las condiciones ambientales como el calor excesivo, superficies impermeables, y la contaminación del aire (…) Esta información nos ayuda a identificar iniciativas ecológicas, presupuestar y priorizar las solicitudes de plantación, y trabajar con las comunidades para mejorar el dosel de árboles en sus vecindarios”. En pocas palabras crearon una herramienta digital que va en directa contribución a mejorar el confort urbano.

TreesCount! 2015
Plànol: TreesCount! 2015.

Los árboles como elementos en la ciudad cumplen un rol fundamental ya que aportan múltiples beneficios considerados para mejorar el confort urbano. Aunque muchos de éstos son difíciles de cuantificar, en Estados Unidos se desarrolló un modelo llamado I-Tree Streets donde se ingresan los datos de las especies (área de la hoja, biomasa, etc), cruzados con datos locales que incluyen el clima, las concentraciones de contaminación del aire, costos de energía, tipos de combustible, las emisiones de las centrales eléctricas y la información sobre la construcción de edificios. Por medio de este modelo se tradujo a dólares el aporte de los árboles en distintos ítems, obteniendo los siguientes beneficios para la ciudad de Nueva York:

2015 Street tree census report.
2015 Street tree census report.

Al igual que el proyecto TreesCount! existen muchas otras plataformas utilizando el big data para analizar las ciudades e identificar zonas que carecen de las condiciones óptimas para una buena calidad de vida, como lo son The Urban Intelligence Lab o City Lab, que además de recoger conocimiento de profesionales de la construcción y la arquitectura, involucran a las comunidades que viven en esos espacios.

De forma paralela tenemos las condiciones cualitativas entendidas como características positivas que contribuyen a mejorar un espacio y podrían considerarse subjetivas –si bien pueden ser medidas bajo ciertos parámetros igualmente-, como por ejemplo la percepción de seguridad, la comodidad del diseño urbano, la belleza de un lugar o su atractivo como paisaje.

Centrémonos en la percepción de seguridad ya que involucra tanto el entorno físico como la cohesión social, y es interesante analizar cómo una intervención urbana sutil puede generar enormes cambios en este tema.

Las estrategias de diseño deben proyectar espacios con buena visibilidad, iluminados, bien conectados y, al mismo tiempo, transitados. Lo ideal es que cada barrio cuente con usos mixtos que atraigan a los habitantes en distintos horarios, por ejemplo edificios de vivienda que en la planta baja tengan comercio, o zonas de oficinas y programas recreativos.

En un barrio donde la percepción de seguridad es baja, quizás no es lo más eficaz y eficiente cambiar el uso del suelo, ya que depende de factores externos como la normativa, propietarios de las edificaciones, interés del mercado en el barrio, etc.

Proyecto de transformación de Darling Harbour
Proyecto de transformación de Darling Harbour en Sydney, Australia / Hassell Studio. Foto: Simon Wood.

¿Cómo puede ayudar la tecnología en estos casos?

La iluminación como un concepto integral es una alternativa, y si estamos hablando de diseño y confort urbano no solo se trata de instalar más luminarias, sino que podemos ir más allá y proyectarlo como una recuperación del espacio público, una oportunidad de brindar seguridad e identidad a los habitantes.

Un proyecto de iluminación que esté acorde al entorno que destaque fachadas o elementos icónicos puede dar un impulso a la imagen e identidad urbana de un barrio. El resultado es un espacio más atractivo, al cual los habitantes acuden, permanecen e interactúan en él, se pueden incluso implementar redes de internet inalámbrico, reactivando zonas que se percibían como solitarias e inseguras. Al mismo tiempo el proyecto de iluminación debe incluir entre sus objetivos el ahorro de energía, la vida útil del elemento (mínimo 15 años), fabricados en materiales que sean capaces de responder a las condiciones climáticas y sobre todo la potencia y distribución lumínica del elemento.

Kungsbacka Torg en Suecia
Kungsbacka Torg en Suecia / White Arkitekter. Foto: ©White.

Durante mucho tiempo esta plaza fue utilizada como estacionamiento, pero antiguamente fue un lugar de reunión donde se ubicaba la antigua iglesia. El proyecto lo transformó nuevamente en un lugar de encuentro, respetando su carácter histórico, pero adecuado a un estilo de vida moderno. Donde solía estar la iglesia se ubicaron bancas iluminadas a modo de escultura.

Si se consideran todos los aspectos mencionados anteriormente se genera un círculo virtuoso ya que mediante una iluminación sostenible se puede mejorar la imagen de un barrio y su percepción de seguridad, pero al mismo tiempo el ahorro a largo plazo que genera la inversión en diseños y tecnologías eficaces, permite redirigir esos recursos a otros aspectos del confort urbano.

Es importante entender que estas condiciones no funcionan de manera aislada, es decir, no basta con que un barrio tenga muchos árboles y con eso se asegure el confort urbano. No se trata de poner nuevos postes de alumbrado, sino que de entender la iluminación como una herramienta que contribuye a poner en valor un espacio, mediante un diseño urbano integral. Es la combinación de todos o varios elementos lo que genera el bienestar.

Las ciudades son organismos vivos, complejos y dinámicos. Algo que es fundamental en estas tecnologías es el aprovechamiento de un enfoque multidisciplinario, tomando los métodos computacionales desde la escala del edificio hasta la proyección de grandes planes que abarquen toda la ciudad para promover la sostenibilidad y confort urbano de los habitantes.

Mirando hacia el futuro tanto las políticas públicas como los actores privados deben emprender cambios, de manera que los beneficios de la urbanización sean inclusivos, garantizando que todo el mundo, independientemente de su lugar de residencia, tenga acceso a trabajo decente, cuidados de salud, formación y un medio ambiente seguro1.

Más confort urbano, mejor calidad de vida.

The Goods Line en Sydney / ASPECT Studios.
The Goods Line en Sydney / ASPECT Studios. Foto: ©Florian Groehn.

1Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas

Links

TreesCount!
http://media.nycgovparks.org/images/web/TreesCount/Index.html#portfolio

Official Website of the New York City Department of Parks & Recreation
https://www.nycgovparks.org/trees/treescount

CityLab
https://www.citylab.com/life/

The Urban Intelligence Lab
http://www.urbanintelligencelab.org/

Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas
https://www.un.org/development/desa/es/news/population/2018-world-urbanization-prospects.html