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"La complicidad entre todos los agentes del sector ha de ser máxima"

28 abril 2015

Desde el año 2012, la arquitecta Giovanna Carnevali dirige la Fundación Mies Van der Rohe, institución que trabaja desde hace más de tres décadas en la sensibilización y el debate público sobre la arquitectura y el urbanismo contemporáneos.

La arquitecta Giovanna Carnevali (Milán 1974) dirige la Fundación Mies Van der Rohe desde el año 2012. Desde su sede, en el reconstruido pabellón (en 1986) que el arquitecto alemán diseñó para la Exposición Universal de Barcelona de 1929, la Fundación Mies Van der Rohe trabaja desde hace más de tres décadas en la sensibilización y el debate público sobre la arquitectura y el urbanismo contemporáneos, además de promover el estudio de la obra de Ludwig Mies van der Rohe y del Movimiento Moderno. Desde el año 1988, organiza el Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea - Premio Mies van der Rohe, uno de los galardones más prestigiosos del continente.

La Fundación Mies colabora en la edición de este año de la BBB Construmat. ¿Cómo valora esta implicación?

Se trata de una colaboración muy activa. Creemos muy necesaria y acertada la visión renovada del Construmat de este año. Va mucho más allá de la construcción entendida como procesos constructivos relacionados básicamente con nuevas tecnologías. Hay mucho interés por la innovación urbana, por el espacio público, por la obra social, por la gestión de los recursos en el ámbito de la cooperación y del desarrollo, para la rehabilitación y para una reflexión sobre las nuevas tendencias e innovaciones del sector.

Se puede afirmar que BBB-Construmat y la Fundación tienen un paralelismo en las nuevas visiones regeneradas.Nos interesa apoyar el salón para que de alguna manera representa un espejo, o mejor dicho, refleja la situación de la sociedad y de sus necesidades a través del mundo de la construcción. De la misma manera que la Fundación Mies van der Rohe, a través del Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea - Premio Mies van der Rohe, representa el espejo de la transformación de la sociedad actual mediante la producción arquitectónica contemporánea europea.

La Fundación comparte la visión de BBB Construmat a través de la invitación conjunta de arquitectos que han sido seleccionados en esta edición del premio para que puedan compartir sus experiencias profesionales con otros profesionales del mundo de la construcción y además con el organización conjunta de un tándem entre un arquitecto (internacionalmente reconocido) y un profesional (muy conocido en el mundo de la cerámica y por sus investigaciones tecnológicas) para que puedan ofrecer y compartir sus visiones creativas en nuestro sector, en un evento que tendrá lugar el día 20 de mayo en el Pabellón a las 19.30 horas.

El salón se plantea un cambio en esta edición, con la voluntad de identificar y dar visibilidad a las tendencias que han de marcar un cambio de paradigma en el mundo de la construcción a partir de la innovación, la rehabilitación, el diseño y la sostenibilidad. ¿Cree que, de forma genérica, el sector necesita este nuevo modelo para seguir siendo significativo en el futuro?

Diría que es una condición sine qua non. Más que afirmar que el sector necesita este nuevo modelo para seguir siendo significativo, diría que es el salón de la construcción la que debe seguir renovándose para estar al corriente de los cambios y tendencias que están siempre en proceso. El mundo de la construcción es todo él un proceso en continua evolución, debido a las necesidades socioeconómicas y también políticas de las ciudades y de la sociedad. La feria de la construcción es el único lugar donde se deben reflejar estos cambios.

¿Son innovación, rehabilitación, sostenibilidad y diseño las líneas maestras sobre las que se articulará este cambio?

Cierto. Estas son temáticas que representan la corriente principal en el mundo de la construcción. Siempre ha sido así a lo largo de la historia. Ahora, sin embargo, el tema más importante creo que es acertar el cómo se están desarrollando la innovación y la sostenibilidad, que por cierto no debería ser el objetivo final del proyecto, sino un concepto incorporado en el proceso mismo y en el diseño. Y en este punto radica la importancia de las ferias de la construcción, para entender este cómo. Y, en consecuencia, es importante y fundamental entender la visión y el enfoque de estas ferias.

¿Cuál debe ser el papel de los arquitectos en este nuevo escenario?

Mirando la historia de las obras seleccionadas y finalistas del Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea -Premio Mies van der Rohe 2015, podemos concluir que los arquitectos deben tener un papel cada vez más de intermediarios y comunicadores que hace 15 o 20 años atrás no era necesario. La crisis económica que ha afectado a Europa desde 2007 (fecha oficial desde la crisis de Islandia) ha supuesto una dura prueba para los proyectos públicos o de participación público-privada.

El arquitecto ha tenido que amoldarse a esta nueva situación y en muchos casos convertirse en el promotor de soluciones y de acuerdos entre las diferentes partes implicadas para llevar a cabo los proyectos. La situación de hoy es mucho más complicada que la de la época en que, por ejemplo, Mies van der Rohe mismo recibía un encargo y lo llevaba adelante. Los términos de las negociaciones han cambiado, la sociedad contemporánea y nuestras ciudades están formadas por muchas capas superpuestas, con las que el arquitecto debe relacionarse.

¿Cuál debe ser el rol de una organización como la Fundación Mies van der Rohe en el desarrollo de un nuevo modelo para el sector de la construcción? Y en la percepción social de la arquitectura?

La Fundación Mies van der Rohe debe ser el reflejo de lo que ocurre en Europa, y al mismo tiempo el catalizador de todos los cambios que están en proceso en el continente. Debe ser el referente europeo por antonomasia de la producción de la arquitectura contemporánea no sólo a través de la organización del Premio Europeo, sino también en el ámbito de la investigación académica, laboratorio de estudios urbanos y de disciplinas paralelo paralelas y complementarias a la arquitectura. Y llevamos a cabo esta tarea colaborando con el sector público (ayuntamiento), pero también con el sector privado (empresas interesadas en el desarrollo de smart cities, nuevos modelos de espacios públicos; de social housing, densidades...) El sector de la construcción es parte integrante de todo este proceso de producción y el Premio refleja, por supuesto, los cambios, las innovaciones constructivas y tipologías que están sucediendo en Europa.

El salón BBB-Construmat ha buscado en esta edición la complicidad del máximo de agentes del sector. ¿Qué valor debe tener la suma de esfuerzos en la configuración de un futuro más o menos estable para el sector?

Más que nunca, creo fundamental sumar los esfuerzos para lograr un futuro más estable para este sector. Muchos de los proyectos de hoy en día son muy complejos (grandes desarrollos de proyectos de programas mixtos como infraestructuras, espacios públicos, vivienda, oficinas, comercial...) y hay muchos actores implicados. Asimismo se nota en Europa la tendencia a organizar concursos restringidos entre diferentes agentes del sector: arquitectos, ingenierías, constructoras, sociedades de mantenimiento, estructuras, etc. La complicidad debe ser máxima también para ser capaz de ofrecer respuestas y servicios competitivos. El arquitecto es parte de esta suma que constituye la totalidad de agentes que pueden crear respuestas complejas frente a una realidad compleja.

Como conclusión, ¿qué camino para el sector le gustaría ver apuntado en esta edición de la BBB Construmat?

Creo que sería ver desarrollado el proceso de colaboraciones entre instituciones, profesionales y empresas en el proceso de rehabilitación y de nueva construcción. Hay que decir que el enfoque que BBB-Construmat tiene sobre la rehabilitación, por ejemplo, me parece muy acertado, ya que vivimos en uno de los continentes más antiguos, y no sólo sobre los centros históricos sino también en las periferias que se comenzaron a construir después de la segunda guerra mundial y que, por tanto, ya tienen una cierta antigüedad y se pueden considerar como edificios sujetos a rehabilitación (aquellos que por supuesto tienen un valor arquitectónico relevante).