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"En muchas ciudades del mundo la sostenibilidad ya no es un tema de voluntarismo, sino de supervivencia"

27 enero 2015

Entrevista Felipe Pich-Aguilera, presidente del capítulo español del Green Building Council (GBC)

Felipe Pich-Aguilera, arquitecto, lleva aplicando criterios de sostenibilidad en la arquitectura desde hace casi tres décadas, cuando creó estudio propio con Teresa Batlle. Es presidente de la sección española del Green Building Council (GBC) desde el año 2009 y acaba de ser reelegido para continuar al frente de la organización hasta el 2018. EL GBC es una organización mundial sin ánimo de lucro comprometida con la implantación de los criterios de sostenibilidad en la construcción, que reúne a profesionales, administraciones e industrias. La construcción es responsable de la tercera parte del impacto ambiental de las actividades humanas. La sostenibilidad ambiental está preparada para responder a los retos de la reducción de este impacto, asegura. Sólo hay que activar de forma decidida su aplicación.

Como resultado del último Congreso Mundial de Edificación Sostenible, que se celebró en Barcelona el pasado mes de octubre, se hicieron públicos un manifiesto y un análisis de la sostenibilidad en la construcción a nivel global. ¿Cuáles son los puntos básicos de estos dos documentos?

Una de las premisas que quedaron claras es que la sostenibilidad ambiental ha desarrollado suficiente conocimiento y herramientas como para abordar los retos a los que estamos abocados. Ahora parece que estamos en un cambio de paradigma y el reto es acercar este conocimiento a la realidad. Por lo tanto, hablamos de políticas, concienciación, legalidad... Es decir, todo el tráfico que hay entre el conocimiento y la realidad. Este es el objetivo en el que se debe trabajar ahora. Por ello, el congreso tuvo, además de la vertiente científica, otro en que se dio entrada a las industrias, los profesionales, las empresas, las instituciones, los políticos para que se implicaran y se pudiera hablar de forma conjunta.

Otro punto arranca de la constatación de que hoy el volumen más importante de nuevas construcciones se concentra en países emergentes, en desarrollo. Después de veinte años de generar modelos para economías desarrolladas debemos responder al reto de cómo afrontar esta construcción en términos de sostenibilidad. Por lo tanto, tenemos que enfocarnos hacia un volumen de realidad concreto.

Y en tercer lugar, debemos generar modelos específicos para las diferentes culturas climáticas del planeta. Los países que están al frente de la sostenibilidad en edificación son de climas fríos, donde la construcción siempre hay necesidad de una mayor atención, y donde además parten de una economía con más recursos. Hoy parece claro, sin embargo, que los modelos válidos para unos climas no pueden ser soluciones empaquetadas para otros. Un edificio de cristal en Hamburgo quizás muy sostenible, pero no funcionará de la misma forma en El Cairo. Debemos poner en marcha procesos de generación de modelos específicos, locales, para las diferentes culturas climáticas. La población mundial se está concentrando en ciudades a una gran velocidad, sobre todo en las urbes situadas en las franjas de climas cálidos, y hoy no tenemos los instrumentos adecuados para responder a esta realidad.

¿El GBC se centrará a nivel mundial en esta tarea de generación de modelos específicos?

La tarea de futuro es esta implementación del conocimiento en la realidad y en segundo lugar quisiéramos desarrollar una visión, un compromiso global que implique a los países, para que la edificación está detrás del 30 o el 40% de nuestros problemas ambientales y porque hay muchas posibilidades de ahorro y rentabilidad en la sostenibilidad de la edificación. Por lo tanto, queremos describir tendencias, fijar hacia dónde vamos, hacer posible que cada país pueda comprobar cómo está de bien o mal ya partir de ahí tomar compromisos y aplicarlos a la realidad. Hasta ahora, el tema ambiental ha tenido en Europa un componente altruista, voluntarista muy importante, pero lo tenemos que hacer medible, porque hoy en día en muchas ciudades del mundo la sostenibilidad ya no es un tema de voluntarismo, sino de supervivencia.

¿Existe una conciencia clara en nuestra sociedad de la necesidad de reducir el impacto ambiental de la construcción?

Desde GBC España hemos desarrollado un estudio sobre el futuro del sector, el consumo y las tendencias y el resultado es muy explícito. Aceptando las previsiones de aumento de dos grados de la temperatura media del planeta 2050 y limitando el consumo energético en consecuencia, si no hacemos ningún control en la construcción, toda la energía que se podría consumir en España estaría ligada a la construcción. Sólo podríamos construir, nada más. Por tanto, lo cambiamos las formas de hacer y reducimos drásticamente el consumo de energía, materias primas, emisiones, etc, en la construcción de nuestros edificios o no podremos continuar edificante. Esta es la realidad.

¿Y cuáles son las claves de este cambio?

El primer paso debe ser un cambio en la concepción de los edificios. Tenemos que pensar en qué tipo de edificios hacemos a partir de ahora y también como transformar los que ya tenemos, como revitalizarlos desde un de vista ambiental. En España nuestro sector sigue estando muy orientado a la producción de obra nueva, pero debe pensarse también como el encargado de revitalizar la obra ya construida. Son las dos caras de una misma moneda.

En este sentido, ¿ la crisis puede contribuir a cambiar los rasgos del modelo español y entrar en este camino de revitalización?

Debe haber una demanda. En este sentido, las cosas están empezando a cambiar a partir de una fractura del modelo de negocio que existía hasta ahora. Creo que cada vez más la gente alquilará viviendas en vez de comprarlos. Cuando la vivienda es de alquiler y no de venta, todo cambia. Si soy el propietario de un edificio que alquilaré, tengo interés en que ese edificio tenga un valor de futuro. En este sentido, se habla mucho de la eficiencia energética, pero previamente el edificio debe estar concebido para tener una baja demanda para obtener un confort y después esta demanda se debe hacer eficiente. Todos los técnicos hemos sido formados en la idea de que el confort interior de una construcción viene garantizado por las máquinas, cuando en realidad el edificio es la primera máquina para producir un clima interior y sólo las puntas térmicas deberían quedar en manos de máquinas eficientes.

Precisamente la formación es otro aspecto fundamental…

Sí. En GBC tenemos programas de diferentes niveles: para formar profesionales como evaluadores de los edificios de acuerdo a nuestra certificación Verde; para empresas y también algún programa que comienza de formación de usuarios, tales como comunidades de vecinos que necesitan entender muy básicamente cosas que quizás hacían sus abuelos, pero que ahora se han perdido. Son conocimientos básicos que se han perdido en dos generaciones, y hoy, por ejemplo, si un joven tiene calor en casa pone en marcha el aire acondicionado y no baja la persiana. Sin restituir conocimientos como estos no se consolidarán los cambios. Y finalmente tenemos un programa de homologación de programas universitarios.

¿Cuántos profesionales pueden evaluar hoy en día según Verde?

En estos momentos tenemos unos 200 evaluadores acreditados. En el transcurso del último año hemos detectado un incremento muy sustancial de la demanda de la acreditación Verde para edificios nuevos y rehabilitaciones. Nuestro objetivo es aumentar el número de evaluadores acreditados en función del crecimiento de la demanda.

¿Cuál ha sido la evolución de esta acreditación?

La certificación Verde está activa desde el año 2010 para edificios nuevos, y después se ha ido adaptando para diferentes tipologías, como edificios públicos, equipamientos. También hemos desarrollado una herramienta muy básica en línea que permite autoevaluar el nivel de sostenibilidad de un edificio en función de la prisa de una serie de decisiones en estadios muchos iniciales del proyecto. Actualmente, hemos otorgado o están en marcha unas 300 acreditaciones Verde.

En una hipotética comparación con otros países, ¿óomo se puede definir la sostenibilidad del parque edificado español?

La salud sostenible del parque edificado español no es muy buena. Hay mucho por hacer, pero aun así creo que tenemos algunos elementos a favor. La mayoría de nuestros edificios están construidos antes de la década de los 70 y en general tienen una cierta masividad, lo que en nuestro clima no es una mal característica, porque un muro pesado es un buen gestor térmico en lugares de calor. Añadiendo un aislamiento o una fachada ventilada, por ejemplo, se puede lograr la revitalización. Se trata entonces de ir hacia el futuro con la base de lo que ya tenemos construido.

¿El urbanismo también debe aplicar criterios sostenibles?

En Verde hay una modalidad que son los barrios, los entornos urbanos, porque es evidente que el sistema urbano, una calle, en sí mismo es un condicionante del clima. El espacio público es un primer punto de confort que después encuentra continuidad en el interior de los edificios. El edificio no es un sistema aislado, sino que está absolutamente conectado con el resto, sobre todo y especialmente en nuestras densas ciudades mediterráneas. Llevamos 50 años de modelo americano, que es muy interesante para muchas cosas, pero no especialmente para hacer ciudades, y en lugares de Centroamérica o Asia está produciendo modelos urbanos contradictorios con su misma cultura. Nuestra cultura urbana europea se ha visto relegada en cierta forma por una determinada visión de progreso, energética. Todo esto se debe revertir y tenemos que conectar con una sabiduría perdida. Y debemos hacerlo no para volver al pasado, sino para enlazar con el futuro.

En resumen, si tenemos el conocimiento, los materiales, la tecnología, ¿qué nos falta?

Necesitamos cambiar las estructuras. Hoy hay muchas leyes, muchos procedimientos administrativos que directamente están atacando este cambio de modelo. Por ejemplo, cuando pones un IVA mucho más alto a la rehabilitación que en la obra nueva o en un proceso administrativo no introduces como punto de valor gasto energético de un edificio estás condicionando el modelo. Esto es lo que hay que cambiar, revertir. Hoy el freno para la implantación de estos conocimientos sostenibles es el marco legal, fiscal, administrativo. Sería muy conveniente un proceso de cribado de leyes que están yendo en sentido contrario. Así, son las directrices europeas las que van marcando la evolución de los marcos legales de cada país.