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Entrevista a Lluís Comerón, decano del Colegio de Arquitectos de Cataluña (COAC)

17 junio 2014

"En un mundo global como el nuestro, la internacionalitación es prácticamente indispensable"

Comerón (Mataró, 1960) se Decano del Colegio de Arquitectos de Cataluña
(COAC) desde 2010, cuando ganó las últimas elecciones. Antes, entre 2006 y
2010, fue presidente de la Demarcación de Barcelona del Colegio. Comerón
encabeza una entidad que representa los intereses de los más de 10.000
arquitectos colegiados en toda Cataluña.

¿Cómo actual presidente del COAC, cuál es la situación real de los
arquitectos en estos momentos?

La situación es muy grave, y así es percibido por todo el colectivo de arquitectos, desde puntos de vista diferentes, sobre todo en cuanto a la realidad económica.

Hay un dato estremecedor: el trabajo, según lo que se refleja a partir del visado de proyectos, ha caído por encima del 90% en los últimos cinco años. Esta es una bajada muy superior a la sufrida por cualquier otro subsector. Y ante un paro casi total del trabajo como ésta, los arquitectos nos estamos viendo impulsados a buscar nuevas salidas profesionales.

Hay caminos por recorrer todavía. Los arquitectos más jóvenes, por ejemplo, están reconstruyendo su oferta profesional y se están agrupando en participaciones colectivas o bien se están orientando hacia la  internacionalización, sobre todo en términos de emigración laboral.
Por otra parte, nos estamos orientando también para aprovechar los bagajes de aprendizaje y experiencia acumulados en los últimos años, que nos han preparado no sólo para el ámbito específico de la edificación, sino también, y de manera más genérica, para proponer soluciones a problemas complejos y planificar su solución, es decir, para proyectar. Así, podemos diversificar nuestras actividades y trabajar en otros campos. Esta capacidad de resolución de problemas, de planificación, de gestión de equipos multidisciplinares y complejos nos permite acercarnos a otros sectores. En este sentido, el Colegio ha elaborado un Plan Estratégico de Diversificación para ayudar a los profesionales acceder a otros campos.

Hasta hace unos cuarenta años, la arquitectura era un campo profesional en que la diversificación profesional era prácticamente nula, ya que los arquitectos mayoritariamente se centraban en construir. Más adelante, en la segunda mitad del siglo XX, aparecen las especialidades clásicas como el urbanismo o el cálculo de estructuras, instalaciones,¿, que van consolidando líneas de especialización relativamente mayoritarias para todos los profesionales.

Ahora, estamos inmersos en otro proceso, un grado de diversificación, que nos debe permitir aportar nuestro bagaje profesional en otros campos.

Usted ha significado mucho en la defensa de una profesión muy
afectada por la crisis del sector de la construcción. Cree que se está haciendo todo lo posible para conseguir la supervivencia de la arquitectura como empleo?

No. Ni mucho menos. La situación actual requiere un esfuerzo suplementario de todos nosotros. Estamos en una situación de cambio en que necesitamos, por un lado, actuar de manera inmediata para conseguir que el colectivo siga siendo útil a la sociedad y, por otro, una acción a medio y largo plazo de reposicionamiento para acabar de situarnos profesionalmente en el siglo XXI.

Es imprescindible una actuación de emergencia para asegurar la supervivencia del ejercicio de la profesión y el conocimiento acumulado en los últimos años, prolongación del aprendizaje continuado de muchas generaciones de arquitectos.

No debemos olvidar que la arquitectura y los arquitectos catalanes están muy bien valorados en todo el mundo. No podemos permitirnos que este sólido prestigio y el grado de experiencia que han acumulado nuestros despachos se extingan sin más. Pensemos en un caudal ecológico. Cuando un río se seca durante un tiempo, se muere la fauna y ya no se recupera. Pero si hay un pequeño caudal ecológico, este será suficiente para preservar la vida, y el día que vuelva a llover, el río se pueda recuperar. Esto es lo que reclamamos: acciones para preservar el caudal ecológico del ejercicio de la arquitectura.

Y por otro lado, también pedimos acciones para ayudar a transformarnos. Otros sectores que han sufrido una situación de reconversión parecida a la nuestra han contado con la ayuda y la colaboración del resto de la sociedad a través del apoyo institucional. No podemos continuar haciendo esta travesía prácticamente solos.

Entendemos que la situación de las Administraciones es diferente que la que
permitió apoyar y hacer posible otras reconversiones, pero hay que ir encontrando más fórmulas para hacer posible este tránsito en la situación actual.

Al hablar de arquitectura, siempre se piensa en grandes proyectos y, por tanto en grandes nombres... Considera esta identificación perjudicial o beneficiosa para el sector que usted representa?

Los medios de comunicación tienen la obligación de reflejar toda la realidad. Sólo deben contar lo que consideran noticia, y por tanto, de interés para sus receptores. Y la noticia no es la normalidad. Por ello, la apariencia pública y mediática de una determinada arquitectura "espectacular" corresponde más al filtro establecido por los propios medios de comunicación que a la realidad, donde hay muchísimos más ejemplos de trabajo bien hecho, en muchos casos discreta y que pasa desapercibida.

Coexistiendo con algunas arquitecturas espectaculares, la mayoría de los
arquitectos hace una tarea muy diferente, básicamente un servicio social más o menos bien hecho. Y es que la mayoría de arquitectos han tenido clientes privados pequeños a los que les han resuelto problemas con obras cotidianas, tanto de obra nueva como con reformas o mantenimiento.

Esta es la realidad, absolutamente alejada de la llamada burbuja inmobiliaria. Por cierto, es muy importante recordar que tanto los arquitectos como la mayor parte del medio millón de personas que en Cataluña trabajaban en el sector de la construcción hemos vivido este período en términos de aumento del trabajo, y esto ha sido una suerte, pero en ningún momento nos ha supuesto un enriquecimiento sustancial.

Este enriquecimiento, cuando se ha registrado, lo ha hecho en el segmento
comercial o inversor de la construcción, no al productivo, que es el nuestro.

Usted fue uno de los impulsores del Manifiesto Construmat en defensa del sector de la construcción presentado con motivo de la celebración de Construmat'11. Cree que la sociedad española está al lado del sector?

Como consecuencia de la información de la que dispone, la sociedad española difícilmente puede estar al lado de un sector del que se dice que se ha enriquecido durante muchos años y que, además, ahora aparece como una de las principales fuentes de los problemas actuales.

Pero, esta no es la realidad. Debemos ser capaces de explicar que la mayor parte de profesionales del sector nos dedicábamos a trabajar y producir. Tuvimos la suerte de no tener que preocuparnos por la falta de trabajo, pero sin hacernos ricos. Así, por ejemplo, mientras se producía el boom de la construcción, en algunos casos se mantenían situaciones de precariedad laboral y contratación de mano de obra a bajo precio, también en el ámbito de la arquitectura, porque mientras crecía la especulación y los precios de las viviendas subían, los precios de los proyectos de los arquitectos bajaban.
Desgraciadamente, cambiar esta tendencia es muy complicado, pero tenemos
que seguir trabajando para explicar la realidad e intentar transmitir una
información lo más clara posible. Creo que hemos empezado a mejorar en este objetivo, porque se empieza a ver la realidad, y en nuestro caso, conocer que hayarquitectos que no tienen ningún encargo desde hace mucho tiempo.

¿Cuáles son las medidas que se deberían tomar para ayudar al sector de la construcción a superar el complicadísimo momento en que se encuentra?

Lo primero que se necesita es decisión. Obviamente, salir adelante no es ni mucho menos responsabilidad única de las administraciones. El mismo sector debe hacer un esfuerzo de reconversión. Primero, si quieres que te ayuden, ayúdate tú mismo.

En este sentido, el Manifiesto Construmat se dirigió en esa dirección y desde el Colegio, también estamos insistiendo en la necesidad de la reformulación del
sector desde dentro.

Y al referirnos a las Administraciones, no sólo deberíamos pensar en las locales, sino también en las instituciones europeas. Además, tendremos que encontrar otros entornos que tienen la capacidad económica y que no son, seguramente, las Administraciones Públicas.

Desde el Neolítico, unos seres humanos han construido viviendas para sus
sociedades. Podemos dudar sobre qué porcentaje debe suponer la construcción sobre el total del PIB; seguro que no será el 16% como en los momentos más expansivos, pero la casi desaparición tampoco es lo que se puede prever el futuro,y complicaría mucho cualquier recuperación. Creo que sería un error de difícil reparación que la economía catalana dejara que desaparecieran los 250.000 puestos de trabajo que aún sobreviven en la construcción. Si queremos que esto no suceda, es necesario tomar medidas.

Por lo tanto, estructuralmente tiene sentido apostar por la continuidad, eso sí
renovada, de un sector que es fundamental para el bienestar social. La nueva
economía debe tomar medidas para crear un nuevo sector de la construcción.

Construmat ha apostado por la internacionalización como una de las
vías de reactivación sectorial. ¿Qué piensa?

En términos del conjunto del sector, me parece una línea muy acertada. Estamos en un mundo global y la internacionalización es casi indispensable para cualquier actividad productiva que se haga en el siglo XXI. Hay una parte del trabajo que, necesariamente, debe hacerse desde la perspectiva internacional. Y no es sólo una salida coyuntural, se trata de una actitud y una condición a las que ya no podemos renunciar. Además, en un escenario de crisis la internacionalización se convierte en una vía de trabajo, aunque debemos recuperar el tiempo perdido en los últimos años, cuando no ha sido necesaria. Ahora, es muy difícil salir al exterior con prisas, pensando que los mercados exteriores son la solución para la facturación del mes próximo. Se trata de una acción de futuro, un camino por recorrer con paciencia y
decisión.

Otra vía es la de la marcha personal, con las maletas bajo el brazo. En este
sentido, aliento a los arquitectos jóvenes a salir al exterior. Que piensen que
tienen cuarenta años de carrera profesional de antemano y que el camino es muy largo. Salir fuera es una oportunidad para formarse, para hacer contactos, para establecer alianzas comerciales... porque en definitiva vuelvan siendo más competitivos y, por tanto, con más oportunidades.
Sin embargo, también hay que ser consciente de que la internacionalización de servicios es mucho más difícil que la de productos, y dentro del sector, los
profesionales y los industriales encontramos más dificultades para exportar
servicios, haciendo que sea una opción viable sólo en algunos casos y en
determinadas condiciones.

Por último, qué escenario de futuro contempla para la construcción, en general, y la arquitectura, en particular?

No tengo una bola de cristal y, por lo que estamos viendo, ni los expertos más
formados saben lo que pasará. Por eso, creo que lo mejor que podemos hacer es intentar olvidarnos de hacer predicciones. Cuando comenzó la crisis, un profesor de una conocida escuela de negocios me habló de la metáfora del puente, que viene a decir que cuando una crisis es profunda y de duración indefinida, puedes poner en marcha una estrategia de puente para pasar por encima de ella, pero si resulta que la orilla opuesta está más lejos de lo previsto, el puente cae.

Por tanto, es mejor olvidarse de las predicciones, olvidarnos de estrategias de
"puente" para atravesar la crisis intentando que nos afecte poco, para centrarnos en un objetivo muy concreto: conseguir un modelo estable para afrontar este periodo , que si es válido para superar este año, será válido para el año siguiente y por el otro y por el otro... De esta manera, el día que las cosas mejoren, estaremos vivos, activos y preparados para volver a crecer.